Mostrando entradas con la etiqueta Carlos V. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos V. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2026

Pedro Lísperguer ante la muerte del conde de Feria en España

 


Representación del entierro del IV conde de Feria. Al fondo, el joven Pedro Lísperguer contempla el sepelio de quien había sido su protector y mentor durante casi una década.


Pedro Lísperguer ante la muerte del conde de Feria en España

La historia ha conservado el nombre de Pedro Lísperguer Wittemberg sobre todo por haber sido el abuelo de Catalina de los Ríos Lísperguer, la célebre Quintrala. Sin embargo, mucho antes de convertirse en el fundador de uno de los linajes más poderosos del Chile colonial, el joven alemán pasó aproximadamente una década al servicio de la poderosa casa de Feria, una de las más influyentes de la Monarquía Hispánica.

Todo comenzó en la ciudad imperial de Worms. Allí coincidieron el emperador Carlos V, el joven conde de Feria y el propio Pedro Lísperguer. Junto con el séquito imperial emprendieron el viaje hacia España, atravesando el Rin, el sur de Alemania y los Países Bajos.

Aunque la documentación conservada es fragmentaria, sabemos que Pedro desempeñó el cargo de caballerizo y que permaneció durante cerca de diez años al servicio de la familia. Sirvió, además, no a uno, sino a dos condes de Feria, circunstancia que le permitió acceder a uno de los círculos políticos, militares y cortesanos más importantes de su tiempo.

Todo parece indicar que, como integrante de aquel distinguido entorno, debió de participar en algunas de las grandes empresas militares de la época o, al menos, conocer de primera mano las complejas redes de intereses que sostenían la política europea del siglo XVI.

A lo largo de aquellos años asistió al ascenso y a la consolidación del poder de la monarquía de los Habsburgo y adquirió una experiencia que habría de resultar decisiva para el resto de su vida.


La formación de un joven cortesano

Durante aquellos años, Pedro Lísperguer no solo aprendió el manejo de las armas, la administración de los estados señoriales y las complejidades de la diplomacia cortesana. También se familiarizó con un mundo en el que la literatura, la música, la teología y la reflexión moral ocupaban un lugar central.

La casa de Feria se había convertido en uno de los principales focos del humanismo español. Allí, Pedro pudo contemplar el funcionamiento cotidiano de una de las grandes familias nobiliarias del reino, asistir a sus ceremonias y participar en las actividades que marcaban el ritmo de la vida cortesana.

Aquella experiencia debió de dejar una profunda huella en su carácter. España se convirtió para él en una segunda patria y en el escenario donde se produjo su verdadera formación intelectual y política.


La enfermedad del IV conde de Feria

Las páginas que siguen se centran en uno de los episodios más conmovedores de aquel periodo: la enfermedad y la muerte del IV conde de Feria.

Aquejado por graves dolencias que le impedían alimentarse y debilitaban progresivamente sus fuerzas, el noble fue atendido sin descanso por su esposa, Ana Ponce de León; por su madre, la marquesa de Priego; y por el célebre maestro Juan de Ávila, que se convirtió en su principal apoyo espiritual.

Las crónicas describen con extraordinario detalle el sufrimiento del conde, la fortaleza de la condesa y la profunda religiosidad que impregnó aquellos últimos meses.

Mientras la enfermedad avanzaba inexorablemente, el noble afrontó la proximidad de la muerte con una serenidad admirable. Sus palabras reflejan una constante meditación sobre la fugacidad de la gloria terrenal, la inutilidad de la riqueza y la necesidad de prepararse para la vida eterna.

El conde recordaba que ni el poder, ni la fortuna, ni la fama podían prevalecer frente a la muerte y que la verdadera nobleza residía en la virtud y en la salvación del alma.


Juan de Ávila y la preparación para la muerte

Entre todas las personas que acompañaron al conde durante sus últimos días, ninguna ejerció una influencia tan profunda como el maestro Juan de Ávila.

Aquel célebre predicador, considerado hoy uno de los grandes representantes de la espiritualidad española del siglo XVI, permaneció junto al enfermo, confortándolo y preparándolo para afrontar el momento decisivo de su existencia.

Las crónicas describen con minuciosidad las conversaciones mantenidas entre ambos y la extraordinaria serenidad con la que el conde se dispuso a afrontar el final de su vida. Lejos de aferrarse a las riquezas, a la gloria militar o a la dignidad de su linaje, el noble insistía en la necesidad de desprenderse de todo aquello que pudiera apartarlo de la salvación de su alma.

Aquellas reflexiones debieron de causar una profunda impresión en el joven Pedro Lísperguer. Durante casi una década había convivido con la familia y había sido testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de su trayectoria.

Ahora contemplaba el desenlace de una vida marcada por el servicio a la Corona, la fe religiosa y la defensa del honor familiar.


Pedro Lísperguer como testigo de una época

La muerte del conde no constituyó únicamente la desaparición de un hombre, sino también el final de una época. Pedro Lísperguer asistió a la clausura de un ciclo histórico que había comenzado muchos años antes en la ciudad imperial de Worms.

A lo largo de aquel tiempo había atravesado el Rin, recorrido el sur de Alemania, conocido los Países Bajos y descubierto la compleja realidad política de la monarquía de los Habsburgo. Había aprendido el arte de la guerra, la disciplina de la corte y la importancia de las alianzas políticas.

También había sido testigo de las intrigas diplomáticas, del esplendor de la nobleza española y del ambiente intelectual que caracterizó al Renacimiento.

Aquellos años transformaron al joven caballerizo en un hombre dotado de una experiencia poco común entre los conquistadores que más tarde partirían hacia América.


El entierro del conde de Feria

El 27 de agosto de 1558, el IV conde de Feria falleció rodeado de sus familiares y de los miembros más cercanos de su casa.

El solemne cortejo fúnebre avanzó lentamente entre cirios, oraciones y cantos litúrgicos. Los nobles vistieron luto riguroso y los escudos de la familia presidieron la ceremonia, mientras el cuerpo era conducido hasta el panteón familiar.

Entre los presentes se encontraba el propio Pedro Lísperguer, que contempló cómo desaparecía el hombre que le había permitido abandonar el mundo germánico para incorporarse a una de las casas nobiliarias más poderosas de España.

Probablemente no imaginaba entonces que aquella experiencia habría de determinar el curso de toda su existencia.


La continuidad de la casa de Feria

La muerte del conde no significó el final de la carrera de Pedro Lísperguer en España. El joven alemán permaneció al servicio de la familia y continuó desempeñando sus funciones bajo la protección de Gómez Suárez de Figueroa.

Aquellos años constituyeron un extraordinario aprendizaje político y cortesano. Desde el interior de la casa de Feria pudo contemplar el funcionamiento de la administración señorial, la organización militar y las complejas relaciones de poder que articulaban la monarquía hispánica.

Todo ello contribuyó a reforzar el prestigio de Pedro y a consolidar su posición dentro de la red de fidelidades construida en torno a la familia.


De España a Inglaterra

Poco tiempo después, Pedro acompañó al nuevo conde en su viaje a Inglaterra, donde tuvo ocasión de contemplar de cerca algunos de los acontecimientos más importantes de la política europea de su tiempo.

Aquel nuevo desplazamiento amplió todavía más sus horizontes y consolidó la experiencia adquirida durante sus años de servicio a la monarquía de los Habsburgo.

El joven alemán que había partido de Worms junto al emperador Carlos V seguía recorriendo el corazón de la Europa del siglo XVI, incorporando nuevos conocimientos y fortaleciendo las relaciones que más tarde le abrirían las puertas del Nuevo Mundo.


Conclusión

Mucho antes de convertirse en el abuelo de la célebre Quintrala, Pedro Lísperguer fue un hombre formado en la compleja realidad política, militar, intelectual y religiosa del Renacimiento europeo.

Los años transcurridos al servicio de la casa de Feria constituyeron el puente que unió el mundo germánico con el continente americano y transformaron a un joven caballerizo en uno de los futuros protagonistas de la historia colonial chilena.

Años más tarde, aquel largo aprendizaje culminaría con su viaje al Reino de Chile, donde su apellido quedaría unido para siempre al de Catalina de los Ríos Lísperguer, la mujer que la tradición convertiría en un mito bajo el nombre de La Quintrala.


Más información en el libro El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: de cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile.

Catálogo de la Biblioteca Nacional de España

Library of Congress

viernes, 24 de julio de 2026

El abuelo de La Quintrala: del Sacro Imperio Romano Germánico al Chile colonial

 

Académicos debatiendo el extraordinario viaje de Pedro Lisperguer a través del Sacro Imperio Romano Germánico y la América española colonial

Hoy, el nombre de Pedro Lisperguer Wittemberg se recuerda principalmente porque fue el abuelo de Catalina de los Ríos y Lisperguer , más conocida como La Quintrala , la mujer más legendaria del Chile colonial. Sin embargo, reducirlo a ese vínculo familiar oscurece la extraordinaria vida de un hombre cuya trayectoria abarcó las cortes de Europa y las fronteras de la América española.

Sin el prestigio, la posición social y la extraordinaria carrera de Pedro Lisperguer, difícilmente podría comprenderse el perdurable mito de La Quintrala. Mucho antes de que sus descendientes pasaran a formar parte del imaginario chileno, él ya había vivido una vida que se extendía desde el corazón del Sacro Imperio Romano Germánico hasta el lejano Reino de Chile.

Nacido hacia 1530 en la ciudad imperial de Worms, Pedro pertenecía a una respetada familia patricia cuyos miembros habían servido durante generaciones en el gobierno de la ciudad. Al crecer en una de las ciudades libres imperiales más importantes del Sacro Imperio Romano Germánico, se familiarizó desde muy joven con la cultura política del mundo de los Habsburgo.

Su destino cambió de forma decisiva en 1545, cuando la corte del emperador Carlos V pasó por Worms. El joven Pedro entró al servicio de la poderosa Casa de Feria, una de las principales familias nobiliarias de la Monarquía Hispánica. Lo que comenzó como la carrera de un paje pronto se convirtió en años de servicio cortesano que marcarían su futuro. Bajo la protección del conde de Feria aprendió las costumbres de la Casa Real y acompañó a sus señores por distintos territorios de los dominios de los Habsburgo.

En 1554, Pedro formó parte del magnífico séquito que acompañó al príncipe Felipe, futuro Felipe II de España, a Inglaterra con motivo de su matrimonio con la reina María Tudor. Durante varios meses residió en Londres, en el centro de uno de los mayores acontecimientos diplomáticos del siglo XVI. Allí conoció a hombres cuyos nombres quedarían más tarde inseparablemente ligados a la historia de Chile, entre ellos Jerónimo de Alderete y el joven poeta y soldado Alonso de Ercilla. Aquellas conversaciones le abrieron un nuevo horizonte: las tierras de Sudamérica recientemente conquistadas.

Al año siguiente, Pedro obtuvo permiso para embarcarse hacia las Indias. Lejos de viajar como un aventurero desconocido, cruzó el Atlántico formando parte del séquito de Andrés Hurtado de Mendoza, el recién nombrado virrey del Perú. Tras atravesar el istmo de Panamá y llegar a Lima, fue enviado poco después al Reino de Chile, donde comenzaría el capítulo más largo y trascendental de su vida.

Durante casi cincuenta años, Pedro Lisperguer se convirtió en una de las figuras más influyentes del Chile colonial. Combatió en la guerra de Arauco, participando en numerosas campañas militares a lo largo de la inestable frontera meridional. Sus capacidades iban mucho más allá del campo de batalla. Los gobernadores le confiaron repetidamente la organización de expediciones, el abastecimiento de tropas, la reconstrucción de fortificaciones y la dirección de algunas de las operaciones logísticas más complejas del reino.

Su creciente prestigio le valió responsabilidades políticas cada vez mayores. A lo largo de su carrera desempeñó los cargos de capitán, regidor, alcalde, representante real y procurador del Cabildo de Santiago ante el virrey del Perú. En varias ocasiones actuó como una de las principales figuras políticas del reino durante momentos de crisis, demostrando la confianza que los sucesivos gobernadores depositaron en su criterio y experiencia.

La influencia de Pedro se vio reforzada aún más por su matrimonio con Águeda Flores, hija a su vez de otra familia de inmigrantes alemanes establecida en Chile. Su unión dio origen a una de las dinastías más poderosas del Chile colonial, un linaje cuyos descendientes dominarían durante generaciones la vida política, económica y social del reino. Entre ellos se encontraba Catalina de los Ríos y Lisperguer —La Quintrala—, cuya controvertida existencia acabaría eclipsando la memoria de su abuelo.

Como muchos hombres destacados de su tiempo, la carrera de Pedro no estuvo exenta de conflictos. Hubo de afrontar disputas políticas, procesos judiciales y períodos de tensión con las autoridades coloniales. Sin embargo, ninguno de estos episodios logró borrar el prestigio que había forjado tras décadas de servicio a la Corona española.

Sus últimos años permanecen envueltos en cierta incertidumbre. Tras toda una vida al servicio de la Monarquía en la frontera americana, parece haber emprendido un último viaje, probablemente con la intención de regresar a Europa. Todo apunta a que falleció en Panamá hacia 1604 o 1605, poniendo así fin a una vida que había unido las ciudades imperiales de Alemania con los lejanos paisajes del Chile colonial.

La biografía de Pedro Lisperguer ilustra el carácter verdaderamente internacional de la Monarquía Hispánica del siglo XVI. Su historia enlaza Worms, el Sacro Imperio Romano Germánico, los Países Bajos, España, Inglaterra, Panamá, el Perú y Chile en la vida de un solo individuo. Fue mucho más que el abuelo de La Quintrala. Fue un cortesano europeo, un experimentado militar, un funcionario de la Corona, un dirigente político y uno de los principales artífices del Chile colonial temprano.

Hoy, más de cuatro siglos después de su muerte, su extraordinaria trayectoria merece ser recordada por sus propios méritos, y no únicamente como el preludio de la leyenda de La Quintrala, sino como una de las biografías transatlánticas más extraordinarias del mundo de los Habsburgo.

Para más información, véase el libro El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: de cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile.

Catálogo de la Biblioteca Nacional de España

Library of Congress

sábado, 18 de julio de 2026

Los años desconocidos de Pedro Lísperguer en España y su camino a la conquista de Chile

 




Representación del Palacio castillo de Zafra donde Pedro Lísperguer
vivió durante una década antes de partir a Inglaterra

Un periodo casi olvidado en la vida de un conquistador

Pedro Lísperguer es recordado como uno de los conquistadores más influyentes de la historia colonial chilena. Sin embargo, pocos conocen la década que pasó en España antes de partir al Nuevo Mundo, una etapa cargada de aprendizaje, alianzas y experiencias que definirían su futuro en América. Nuevas investigaciones revelan que, entre 1545 y 1555, este joven alemán absorbió no solo el poder de las redes imperiales, sino también el espíritu humanista del Renacimiento español, un legado que lo acompañaría hasta Chile.


De Worms a la península ibérica: un viaje decisivo

Nacido en Worms alrededor de 1530, Pedro Lísperguer llegó a España tras haber acompañado al emperador Carlos V y al conde de Feria por el sur de Alemania y los Países Bajos. En ese viaje conoció la complejidad política del Sacro Imperio, las tensiones religiosas con el protestantismo y los engranajes de la diplomacia imperial. Este temprano contacto con la corte del emperador le abrió las puertas de Andalucía, el corazón del poder español y punto de partida de las expediciones a América.


Diez años en la Casa de Feria: más que formación militar

Entre 1545 y 1555, Pedro vivió bajo la protección de la influyente Casa de Feria, en Montilla y Zafra. Allí aprendió las artes de la guerra, la diplomacia y la etiqueta cortesana. Pero su paso por España fue mucho más que un entrenamiento militar: fue un encuentro con la cultura renacentista.

En las bibliotecas y tertulias de la nobleza, Lísperguer leyó y escuchó los versos de:

  • Jorge Manrique, con sus reflexiones sobre la gloria y la fugacidad del poder.

  • El Marqués de Santillana, introductor del humanismo italiano en la poesía castellana.

  • Garcilaso de la Vega, modelo del caballero ideal, hábil con la espada y la pluma.

Este contacto lo formó en retórica, filosofía, historia y letras clásicas, algo poco común entre los conquistadores que partirían a América. En España, Pedro no solo adquirió licencias para viajar al Nuevo Mundo; adquirió capital intelectual y simbólico, esencial para cimentar su futuro prestigio.


Redes de poder y licencias imperiales

La década española fue también el momento en que Lísperguer construyó una red de influencias políticas clave para su viaje a América:

  • Estableció lazos con el conde de Feria y otros grandes de España, quienes avalaron su nobleza germana.

  • Participó en la comitiva de Felipe II rumbo a Inglaterra, donde observó de cerca la diplomacia de alto nivel en la Europa del siglo XVI.

  • Logró una licencia excepcional de Carlos V, que le permitió viajar a las Indias “no obstante ser alemán y cualquier disposición en contrario”, algo reservado solo a hombres de confianza imperial.

Sin esos diez años en España, difícilmente habría obtenido el permiso ni los contactos necesarios para emprender la expedición que marcaría la historia chilena.


El paso de un joven alemán a un conquistador con aura nobiliaria

Cuando partió hacia el Nuevo Mundo en 1555, Pedro Lísperguer no era un simple aventurero germano. Era un joven noble, formado en la cultura humanista española, con redes cortesanas y el respaldo del emperador y su hijo.
Esa década en España lo transformó en un hombre preparado para navegar los complejos escenarios del poder colonial:

  • Con la autoridad de un conquistador legitimado por la Corona.

  • Con el prestigio de un linaje noble y culto, reforzado por la tradición oral y heráldica.

  • Con una visión política y cultural que combinaba guerra, diplomacia y letras.


Conclusión: el eslabón perdido de la historia Lísperguer

Los diez años que Pedro Lísperguer pasó en España fueron el eslabón que conectó su origen alemán con su destino en Chile. Allí aprendió las claves del poder imperial, se formó en el humanismo renacentista y obtuvo el aval necesario para convertirse en uno de los conquistadores más influyentes de Hispanoamérica.

Conocer esta etapa es comprender que la historia de los Lísperguer no comenzó en América, sino en los salones andaluces, las bibliotecas renacentistas y las redes políticas de un imperio donde la pluma, la palabra y la espada eran herramientas inseparables para forjar un nombre que aún hoy despierta fascinación y mito.


Más información en el libro El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: de cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile.

Catálogo Biblioteca Nacional de España

Library of Congress

viernes, 22 de agosto de 2025

Conquista española: El legendario conquistador alemán

 


Pedro Lísperguer, según consta en los registros de la
Casa de Contratación de Sevilla, era “de unos 25 años,
con ojos zarcos (claros o azules), tez blanca y cabello rubio”.

Conquista española: El legendario conquistador alemán Pedro Lisperguer Wittemberg

La conquista española de las Américas nunca fue una empresa exclusivamente española. Entre sus figuras clave, aunque a menudo pasadas por alto, se encuentra Pedro Lisperguer Wittemberg, un cortesano y conquistador de origen alemán cuya trayectoria, desde las cortes europeas hasta los campos de batalla de Chile, ejemplifica la naturaleza global del Imperio español. Su vida mezcló diplomacia, privilegio imperial y ambición personal, convirtiéndolo en uno de los aventureros extranjeros más fascinantes al servicio de la Corona española.


De las cortes europeas a las fronteras imperiales

Antes de poner un pie en las Américas, Pedro Lisperguer Wittemberg ya había vivido una vida extraordinaria en las cortes más poderosas de Europa. Como cortesano que acompañaba al emperador Carlos V por los estados del sur de Alemania y los Países Bajos, fue testigo de primera mano del esplendor de las procesiones imperiales y de las tensiones de la Europa de la Reforma. Su posterior residencia en España, bajo el patrocinio de los duques de Feria, profundizó aún más sus lazos con la aristocracia española.

En 1554, Lisperguer viajó a Londres con el príncipe Felipe (el futuro Felipe II) para su matrimonio real con María Tudor. Ese viaje lo situó en el corazón de la diplomacia europea, donde las alianzas dinásticas moldeaban el destino de las naciones y lo prepararon para los desafíos que más tarde enfrentaría en Perú y Chile.


De las cortes imperiales al Nuevo Mundo

Concedidos privilegios y exenciones especiales por el emperador Carlos V, Pedro Lisperguer cruzó el Atlántico bajo protección imperial, libre de embargos y cláusulas restrictivas que limitaban a muchos otros extranjeros. Ya en el Virreinato del Perú, se integró rápidamente en la élite colonial, forjando alianzas estratégicas con familias nobles españolas que conectaban la aristocracia europea con las clases dirigentes sudamericanas.


Servicio en Lima y llamado a las armas

Durante un tiempo, Lisperguer sirvió bajo las órdenes del virrey don Andrés Hurtado de Mendoza en Lima, consolidando su influencia en la corte virreinal. Cuando el hijo del virrey, García Hurtado de Mendoza, fue enviado a asumir el mando en Chile, Lisperguer se unió a su expedición —marchando hacia el sur junto al poeta-soldado Alonso de Ercilla y otros capitanes notables.

Esta campaña—llamada de diversas formas guerras, pacificación o conquista de Arauco—se desarrolló como uno de los conflictos más duraderos y violentos de la era colonial, enfrentando a los españoles con el resistente pueblo mapuche. La participación de Lisperguer vinculó su nombre para siempre a este turbulento escenario de guerra, donde los ideales europeos de nobleza chocaron con las duras realidades de la conquista fronteriza.


El legado de los Lisperguer

Hacia los siglos XVI y XVII, la familia Lisperguer se había convertido en una piedra angular de la sociedad colonial chilena, asegurando cargos influyentes, títulos nobiliarios y extensas propiedades que se extendían por Perú y Chile. De este linaje emergería la legendaria Catalina de los Ríos y Lisperguer, “La Quintrala”, una de las figuras más controvertidas y mitificadas de la historia chilena —cuya inquietante mezcla de nobleza, misticismo y violencia ha inspirado durante siglos novelas, obras teatrales, estudios históricos y documentales.


Un puente entre mundos

La historia de Pedro Lisperguer Wittemberg no es simplemente la de un conquistador. Es la historia de un puente entre las cortes europeas y las fronteras americanas, entre el privilegio nobiliario y la lucha colonial. Su vida y descendencia dejaron un legado que sigue fascinando a historiadores y lectores en todo el mundo, recordándonos que la conquista española nunca fue puramente española: fue una empresa internacional que transformó el destino de dos continentes.


Oportunidades para la literatura, el teatro y el cine

A diferencia de figuras como Hernán Cortés, Lope de Aguirre, o Francisco Pizarro, Pedro Lisperguer Wittemberg aún espera un tratamiento artístico integral. Su trayectoria extraordinaria —acompañando al emperador Carlos V por el sur de Alemania y los Países Bajos, residiendo en España bajo el patrocinio de los duques de Feria, viajando a Londres con el príncipe Felipe (el futuro Felipe II), y luego participando en campañas junto a García Hurtado de Mendoza y Alonso de Ercilla en las guerras de Arauco—une la grandeza de las cortes imperiales, la intriga de las alianzas dinásticas, y la brutalidad de los campos de batalla coloniales, haciendo de su vida un tema idóneo para una novela, obra de teatro, ópera o película para un público que busque tanto autenticidad histórica como narración épica.

Para un contexto más profundo, se recomienda consultar El conquistador alemán Pedro Lisperguer Wittemberg: de cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile.

Lecturas recomendadas: 


RESEÑAS SOBRE LA INVESTIGACIÓN DE LA FAMILIA LISPERGUER WITTEMBERG



viernes, 26 de abril de 2019

ESTUDIOS HISPÁNICOS: HISPANIC STUDIES: HISTORIA DE ESPAÑA: SPANISH HISTORY: HISPANISMO: HISPANISM

TRES DIMENSIONES



Como he comentado a lo largo de este blog, he publicado dos obras, que han tenido repercusión académica, han aparecido en publicaciones científicas y hoy se encuentran en importantes bibliotecas a lo largo del mundo. Estas obras llevan un título que tiene que ver con la cultura chilena, dada la gran importancia que la temática tiene allí. Sin embargo, las obras tienen también mucha importancia para los interesados en los estudios hispánicos incluso para los interesados en estudios germánicos. Más abajo publicaré los índices para que pueda entenderse esto. 

Las obras son las siguientes: 

1) El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: de cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile




2) Los Lísperguer Wittemberg; una familia alemana en el corazón de la cultura chilena: identidad y esplendor de la primera familia colonial de Chile. 





Por lo tanto, a pesar del título, estas obras tienen tres dimensiones: 

1) Dimensión española: Las obras transcurren en el imperio español. En el caso del conquistador se comenta su viaje con el emperador Carlos V por el sur de Alemania y los Países Bajos. También su estancia en España durante una década en la Casa de Feria y Priego. Asimismo, se relata su viaje con Felipe II Inglaterra. Asimismo, se explica la conexión de la familia americana "Lisperguer" con la española "Wittemberg" y se explica el desarrollo de ésta en Málaga durante los siglos XVII y XVIII. Muy importante para España, es el hecho de que el marqués de Valdeflores, figura clave de la Ilustración Española, pertenecía a la familia Wittemberg. 

2) Dimensión alemana: Puesto que se explica el desarrollo de una familia alemana en el imperio español. La conexión de esta familia con el emperador. Cómo esta familia se dividió en dos continentes, entre América (los Lísperguer) y España (Los Wittemberg). También la obra tiene un importante estudio sobre el origen de la familia en Alemania y en definitiva muchos presupuestos alemanes de gran interés debido a las pocas familias alemanas que han triunfado en el imperio español.

3) Dimensión chilena: Puesto que los Lísperguer fueron una familia importántisima en el Chile colonial de la que deriva su más importante tópico literario "La Quintrala". La historia de la familia Lisperguer ha tenido un importísimo influencia sobre toda la cultura chilena: desde estudios sociológicos, psicológicos, el ámbito del feminismo, estudios raciales e indígenas, coloniales. Asímismo, se han escrito centenares de artículos, se han representado obras de teatro, óperas, se han dado charlas, escrito tesis doctorales, monografías, novelas, series televisivas, emisiones radiofónicas, etc. La importancia de la familia Lisperguer es capital en la historia chilena. De ahí el  título de las obras, pero tambíen son muy importantes la dimensión germánica e hispánica, como paso a demostrar con la exposición de los índices. 


  ÍNDICES

1) El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: de cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile


ALEMANIA Y LOS PAÍSES BAJOS

Pedro Lísperguer: un hombre del Renacimiento

Su origen de la antigua ciudad alemana de worms

Viajando junto al Emperador por el sur de Alemania y los Países Bajos

ESPAÑA

El marquesado de Priego: principales hechos y personajes destacados

El funesto destino de don Pedro Fernández de Córdoba

Lisperguer en Montilla centro geopolítico del marquesado de Priego

Lisperguer en Zafra capital del condado de Feria

INGLATERRA

El futuro conquistador parte hacia la gran aventura inglesa

Entresijos del laberinto político inglés: el genio del conde de Feria

El cosmopolitismo de la ciudad de Londres

Retrato de algunos compañeros de Lísperguer en la corte inglesa

Se agudiza la tensión política en Inglaterra

Lisperguer abandona Inglaterra con destino hacia España y las Indias

DOCUMENTOS ANEXOS

Pases y licencias de Pedro Lísperguer para Perú y Chile

Cronología del célebre conquistador alemán

Procedencia de las imágenes

Bibliografía

Acerca del autor

2) Los Lísperguer Wittemberg; una familia alemana en el corazón de la cultura chilena: identidad y esplendor de la primera familia colonial de Chile. 

ESTUDIO SOBRE EL ORIGEN DE LA FAMILIA LÍSPERGUER WITTEMBERG

El origen del célebre conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg. Su tratamiento por la historiografía chilena

En América y en España: la enigmática identidad de una pujante familia

Valiosos documentos encontrados en España revolucionan el conocimiento de esta importante familia colonial

DESARROLLO Y AUGE DE LA FAMILIA WITTEMBERG EN ESPAÑA

El establecimiento de Johannes Wittemberg Dreyers en Málaga: el talento de un gran emprendedor

Tierra, poder y riqueza: la próspera integración de una singular familia extranjera

Las estrategias de un clan inteligente: el auge de la floreciente compañía marítima Wittemberg

Familias y patrimonios: el predominio de las hábiles élites urbanas
La conquista de la cúspide social: los Wittemberg se afianzan en la Iglesia, la Marina y el Ejército

DOCUMENTOS ANEXOS

Genealogía de la familia Wittemberg en España

Goces de hidalguía de la familia Wittemberg

Genealogía de los Lísperguer Wittemberg en Hispanoamérica

Pases y licencias de Pedro Lísperguer para Perú y Chile

Procedencia de las ilustraciones

Cronología del destacado conquistador alemán

Bibliografía

Acerca del autor

Estas obras pueden adquirirse en multitud de operadores
en todo el mundo. Por favor no te olvides de comentar.
Muchas gracias. 








miércoles, 23 de diciembre de 2015

Publicación de "El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: De cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile"



Foto de portada: Estatua de Rolando en Bremen.
 © Andrea Izzotti/Fotolia

      El éxito de Lísperguer y su familia está más que constatado en América, pero nunca se había entrado a analizar sus hazañas en Europa o su pasado en Europa. Efectivamente, Pedro Lísperguer paso una década en Europa, convivió 6 meses con el Emperador en Alemania y los Países Bajos. Otros 7 con Felipe II en Inglaterra y casi una década con los condes de Feria en España. Este nuevo libro que está apareciendo ofrece muchísimos detalles de esa convivencia y nos ilustra acerca de un pasado glorioso que nunca antes ha recibido la atención que se merece. Así se expresa en Amazon: 

    Cuando Pedro Lísperguer Wittemberg llegaba a América lo hacía con feudo imperial "no embargante que es alemán y cualquier provisión que haya en contrario", siguiendo las propias palabras 
del emperador Carlos V. Comenzaba así un poderoso linaje, especialmente en Chile  (también en Perú y alguna rama en Argentina) que tuvo notable protagonismo en los siglos XVI y XVII, enlazándose con varios títulos nobiliarios. De esta familia desciende "la Quintrala", figura altamente mitificada y uno de los tópicos literarios más importantes de la cultura chilena, que es estudiado internacionalmente y de la que han derivado centenares de  expresiones como novelas, artículos, monografías, tesis doctorales, conferencias, coloquios, obras de teatro, emisiones radiofónicas, películas, series televisivas e incluso óperas. 

     A pesar del gran éxito que tuvo Pedro Lísperguer y su familia en América, hasta ahora poco se sabía de su pasado en Alemania. Una nueva investigación realizada en España ha permitido ahondar en toda la etapa pre-americana del conquistador, aportando mucha información inédita, que supone un giro copernicano y una revolución científica frente a cualquier planteamiento precedente de la temática. 

     En un relato apasionado la obra entra a describir el nacimiento del conquistador en Worms, sus encumbradas parentelas, la convulsa situación política del momento, la enorme trascendencia del paso por la ciudad del Emperador en la primavera y verano de 1545, a cuyo séquito se unirán después Lísperguer, el conde de Feria y otros cortesanos en su emocionante viaje por el sur de  Alemania y los Países Bajos, abriendo sus pupilas a un mundo nuevo y rico en posibilidades.

      Durante la década siguiente el futuro conquistador permanecerá en España bajo la protección de los condes de Feria, donde entrará en contacto con las principales personalidades del condado y aprenderá los hechos legendarios de la casa, donde brillaron toda suerte de guerreros, embajadores, poetas, estadistas y otros muchos personajes relevantes en la historia del país. 

     El 13 de julio de 1554, Lísperguer embarca en el Puerto de la Coruña con destino a Inglaterra, incorporándose a una flota de 130 naves, para acudir a uno de los eventos más fulgurantes del momento: la boda de Felipe con María Tudor, el 25 de julio de 1554. En el feliz casamiento estará presente toda la corte española e inglesa, así como muchos embajadores y caballeros del imperio. Entre ellos su protector, don Gómez Suárez de Figueroa, V conde de Feria, grande de España, posteriormente miembro del Consejo de Estado de Felipe II, su embajador en Inglaterra y uno de los hombres de mayor confianza en el entorno filipino. 

   Tras residir en la isla por espacio de siete meses, Lísperguer obtiene una cédula del Emperador desde Bruselas, abandonando Londres con dirección a España en la comitiva del nuevo gobernador de Chile, Jerónimo de Alderete. Tras permanecer cerca de un año en la península realizando ciertos trámites y probanzas para embarcar, zarpa hacia América, en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, el 15 de octubre de 1555, en la flota del recién designado virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza, participando en las principales operaciones militares de su tiempo. 

    La obra, también contiene una palpitante introducción al Renacimiento, junto a la descripción de personajes tan emblemáticos como el Gran Capitán, Garcilaso de la Vega, Alonso de Ercilla y otros muchos. Asimismo, el trabajo se acompaña una interesante y detallada cronología, junto a sus pases y licencias.


       La familia Lisperguer es sin duda una de las más cautivantes, misteriosas y controvertidas estirpes que ha engendrado la Edad Moderna. Aúna en su singularidad la génesis de la nacionalidad chilena, arrastrando tras de sí un conjunto de leyendas que se perpetúan a través de las generaciones, como un crisol de realidades que sobrepasa el imaginario colectivo, lo abduce, y lo sitúa en el plano de lo inalcanzable. La sublimación de un mito, al que se le rinde culto idolátrico, es la aspiración de un pueblo por conquistar sus virtudes supremas, pero también, la lente a través de la que se visualizan sus vicios más lacerantes. Esa es la inquietud y la perplejidad que nos causa averiguar un pasado tan remoto como fascinante. Todo lo que rodea a la familia Lísperguer ya sea en América o en Europa es importante. Esta obra es una prueba palpable de ello y de cómo la renovación de un tópico antiguo adquiere ante sus nuevos escenarios un viso inconfundible de modernidad. 


Además, recientemente he escrito un importante artículo en la Revista Atenea. Para leerlo haz click aquí: 



       
 Gracias  
            
Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

¿Quieres comentar o preguntar algo? 

Déjame un mensaje...

¿Quieres contactarme en otras plataformas? Puedes hacerlo aquí: 



Twitter

Recientemente he publicado un nuevo libro, muy novedoso en el contenido de esta temática,  titulado Los Lísperguer Wittemberg: una familia alemana en el corazón de la cultura chilena: Identidad y esplendor de la primera familia colonial de Chile.




Puedes adquirirlo a través del siguiente enlace: 





Gracias

Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

No te olvides de comentar !!!