Los Lísperguer Wittemberg: una familia alemana en el corazón de la cultura chilena
Lísperguer Wittemberg
Documentos inéditos hallados en España acreditan una nueva rama Wittemberg, emparentada con la familia Lísperguer; apoyados por el emperador Carlos V alcanzaron gran protagonismo en el Imperio español, transformando el estudio de La Quintrala y su relevancia en la historia colonial de Chile, la literatura chilena, la historia europea y los estudios latinoamericanos. De esta rama desciende un destacado intelectual del siglo XVIII español: el marqués de Valdeflores. Colonial Chile, Spanish Empire
Estimados amigos y apasionados de la genealogía:
En Chile abundan las familias con raíces históricas profundas, pero pocas son tan fascinantes y culturalmente influyentes como la familia Lísperguer. La vida de Pedro Lísperguer, quien convivió con el Emperador Carlos V en Alemania y los Países Bajos y más tarde acompañó a Felipe II en Inglaterra, contribuyó a forjar una de las leyendas genealógicas más intrigantes de Hispanoamérica.
A lo largo del tiempo, se ha afirmado que Pedro Lísperguer descendía de emperadores alemanes, dinastías reales e incluso de los duques de Sajonia. En Chile, abundan los testimonios que alimentan este mito: certificaciones armeras, tradición oral y hasta la constatación de que llegó a América cargado con retratos de los duques de Sajonia, reforzando así la idea de un linaje noble y excepcional. Por ello, muchas familias en Chile, Perú y Argentina sienten un legítimo orgullo de descender de este conquistador, figura central de una de las familias más polémicas y admiradas de Hispanoamérica.
Los grandes genealogistas chilenos, como Juan Luis Espejo y Luis de Roa y Ursúa, destacaron la prosapia y relevancia histórica de los Lísperguer en sus tratados. Hoy, el investigador chileno Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle, residente en España, ha revolucionado nuestra comprensión de este linaje.
En su primera obra, El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: De cortesano de Carlos V y Felipe II a célebre precursor de Chile, reconstruye con detalle la ruta europea del conquistador, narrando sus pasos por Alemania, Países Bajos, España e Inglaterra, en convivencia con las figuras más influyentes del siglo XVI.
Su segunda obra, Los Lísperguer Wittemberg: una familia alemana en el corazón de la cultura chilena, supone un avance decisivo. En ella, el autor ofrece un estudio científico, principalmente genealógico pero también histórico y cultural, que ha recibido el reconocimiento de revistas especializadas como Atenea, así como de la Academia Chilena de la Historia y el *Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas. El Dr. Isidoro Vázquez de Acuña, secretario y presidente de dichas instituciones, dedicó un elogioso artículo a esta investigación en el número 55 de la Revista de Estudios Históricos.
Con estas obras, Daniel Piedrabuena abre una nueva etapa en el estudio de la familia Lísperguer, aportando pruebas inéditas y una visión renovada sobre sus orígenes alemanes, su nobleza y su impacto cultural en la historia de Chile y de Hispanoamérica.
Para lograr este avance, Piedrabuena partió de una metodología sólida:
Analizó todas las fuentes españolas y latinoamericanas donde se menciona el apellido Lísperguer.
Consultó a especialistas para evaluar la fiabilidad de los llamados “reyes de armas” y sus certificaciones nobiliarias.
Estudió a fondo el cognomen y la heráldica familiar, como vía para determinar su origen regional en Alemania.
El investigador se sumergió incluso en la reconstrucción de las parentelas de Pedro Lísperguer en Worms, explorando lápidas, inscripciones y documentos hallados en localidades vecinas, dado que el archivo municipal fue destruido durante la invasión francesa del siglo XVII. Gracias a ello, ha podido revivir la memoria de los antepasados de Lísperguer, consejeros y figuras influyentes en la administración de la ciudad de Worms.
Lo más revolucionario de su investigación ha sido, sin embargo, el estudio de los primos Lísperguer en España: la familia Wittemberg. Esta influyente rama se estableció con gran éxito en Andalucía, emparentando con la nobleza local, obteniendo títulos de grandeza en España y liderando una floreciente compañía marítima que prosperó durante más de 130 años gracias al trabajo de varias generaciones.
Los documentos nobiliarios de la familia Wittemberg, conservados a lo largo de tres siglos, confirman de manera reiterada el parentesco con los Lísperguer, su condición de familia católica protegida por el Emperador, enviada a Chile y España, y su vinculación con una prestigiosa casa ducal alemana. Estas nuevas evidencias han venido a sacudir los cimientos de la historiografía genealógica, obligando a replantear todo lo que se daba por cierto acerca del origen y linaje de los Lísperguer en Hispanoamérica.
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| Probably by Francisco de Goya (1746-1828) [Public domain], via Wikimedia Commons |
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Die Abstammung Peter Lispergers lässt sich heute anhand spanischer Quellen und der Wormser Überlieferung relativ sicher bestimmen. Sein Vater war Peter Birlinger (+1567), Ratsherr in Worms und Sohn eines gleichnamigen Ratsmitglieds. Seine Mutter Katharina, deren Familiennamen er übernahm, war die Tochter des Ratsherrn Rudolf Lisberg (1511) und Enkelin des einflussreichen Wormser Bürgermeisters und Städtebundpolitikers Hamman Rebstock genannt Lisberg. Da dieser Name von einer ritterlichen Familie abstammte, nahm Peter Lisperger in der adelsbewussten spanischen Welt den mütterlichen Namen an.
Nach dem Schmalkaldischen Krieg trat Lisperger in den Dienst des Kaiserlichen Hofes und wurde Page und Stallmeister des Herzogs von Feria, Pedro Fernández de Córdoba. Im Gefolge des Herzogs nahm er in London an der Hochzeit des späteren Königs Philipp II. mit Königin Maria von England am 25. Juli 1554 teil. Dort begegnete er dem Konquistador Gerónimo de Alderete, Gesandter der entlegenen Kolonie Chile, der um weitere Unterstützung für die Eroberung bat. Begeistert von dessen Berichten meldete sich Lisperger freiwillig, „um in Peru dem König zu dienen und Ruhm zu erwerben“.
Am 4. November 1554 stellte ihm König Philipp II. in London eine offizielle Einreiseerlaubnis in die Kolonien aus, die vom Kolonialamt in Sevilla anerkannt werden musste, „obwohl er ein Deutscher ist“. Lisperger durfte Rüstung und Sättel für sich und fünf Diener mitnehmen, um standesgemäß aufzutreten. Alderete, inzwischen zum Statthalter und Ritter des Heiligen Jakob ernannt, verstarb während der Reise. Lisperger schloss sich – wie auch der Dichter Alonso de Ercilla und der Baske Irarrázaval – dem neuen Vizekönig an.
Die Kavaliere und Truppen, die den Markgrafen von Cañete, neuen Vizekönig von Peru, begleiteten, verließen am 15. Oktober 1555 den Hafen von Sanlúcar de Barrameda, überquerten im April die Landenge von Panamá und erreichten am 29. Juni Callao. Dort stellte sich heraus, dass der peruanische Aufstand bereits niedergeschlagen war, jedoch in Chile zwei Statthalter um die Macht stritten. Der Vizekönig entschied sich zu einem raschen Eingreifen, ernannte seinen Sohn Don García zum Statthalter der südlichen Kolonie und stellte ihm ein würdiges Gefolge von Kavaliere und Soldaten zusammen – unter ihnen sein bisheriger Haushofmeister Peter Lisperger, damals 27 Jahre alt.